La migraña es una enfermedad neurológica crónica con un fuerte componente genético. En algunos aspectos, es similar a la epilepsia. El síntoma más común es el dolor de cabeza de migraña, aunque no todos los migrañosos (personas que sufren de migraña) experimentan dolores de cabeza. Los dolores de cabeza de migraña no son dolores de cabeza regulares. A menudo son intensos y pueden causar dolor solo en un lado de la cabeza. El dolor de cuello y facial también es común. Los dolores de cabeza de migraña pueden ir acompañados de náuseas, sensibilidad a la luz o al sonido, trastornos visuales, cansancio extremo y otros síntomas. Según la Organización Mundial de la Salud, el 18% de las mujeres estadounidenses y el 7% de los hombres estadounidenses, o alrededor de 37 millones de personas en EE. UU. sufren de migraña. La migraña ataca a cualquier edad, pero tiende a alcanzar su punto máximo entre los 30 y los 40 años.
Los ataques de migraña —la fase del dolor de cabeza— suelen estar precedidos por una fase de acumulación (llamada pródromo). Los síntomas experimentados durante esta fase se conocen como aura de migraña. Las auras de migraña pueden incluir alteraciones visuales como puntos ciegos, líneas en zigzag u otras distorsiones visuales. Las alteraciones auditivas también son comunes, al igual que las sensaciones de olores y sabores extraños. La lista de posibles auras es larga, potencialmente ilimitada, ya que cada migrañoso es único en su experiencia. Otros síntomas comunes del aura incluyen hormigueo o entumecimiento, aumento de la micción, letargo, dificultad para hablar, confusión, cambios emocionales como ansiedad o tristeza, estreñimiento y antojos de comida. Muchos migrañosos aprenden a reconocer sus síntomas prodrómicos. Esto puede ser útil para permitir que el individuo inicie medidas preventivas antes de que se produzca un ataque de migraña en toda regla.